martes, septiembre 09, 2014

Si me pongo triste

Y qué si me pongo triste
si uno sorbo amargo me recorre la garganta
que mentir no es sólo inventar falsas verdades
sino omitir también esas otras realidades. 

Qué no me entero 
que no me dices que me entere
que la entereza es frágil 
y la demencia acompaña la desdicha. 

Y qué si el desazón envuelve mis entrañas
y termina por sustituir esos abrazos que antes dabas
que nadie dice que no has mentido 
cuando el silencio dice más mentiras que palabras. 

¿Es más vulgar la tristeza si viene de ninguna parte?
¿Es menos gigante el llanto si no tiene lágrimas?
¿Duele menos la desgracia sólo por no verte
retozando en otra cama?

Mi tristeza no tiene nombre.
Mis lágrimas son sólo de palabras.
Mi dolor no es pasajero.
Tu ausencia se mece en otra hamaca. 

Porque no hay peor mentira 
que esa que no inventa verdades
sino que juega a esconder
eso que habita en tu cabeza. 

Mía.

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